5.12.06

¿Quién quiere abrazarme?

En el umbral de la madrugada la falta de abrazos duele más. ¿Quién quiere abrazarme? Algunas noches con uno mismo no alcanza.

1 comentario:

Gabriel dijo...

El martillero lanzó la subasta, la base era elevada. Había un bioquímico en la cuarta fila y pensó en un ensayo a doble ciego. Una dama de sombrero y guantes miró incómoda hacia los costados y el señor de bigote finito a su izquierda no se inmutó. En el fondo de la sala, un hombre vestido con remera blanca y vaqueros Vanquish levantó tímidamente el índice de la mano izquierda (era zurdo). Su corazón comenzó a latir rápido.
Se sentía bien :)